jueves, 10 de diciembre de 2015

EMBARAZO EN LA ADOLESCENCIA

EMBARAZO EN LA ADOLESCENCIA



20% de las embarazadas en Colombia son adolescentes. Análisis de esta problemática y formas de prevención del embarazo en este grupo de la población, en el siguiente artículo. 


Un estudio reciente de la ONU prendió las alarmas: Colombia es el tercer país de la región (después de Venezuela y Ecuador) con el mayor índice de adolescentes gestantes.

150 mil embarazos en niñas entre los 10 y los 19 años se registraron en el país en el último año. En el mundo, 16 millones de embarazos se presentan anualmente entre la población más joven.

¿Qué está pasando? Es la pregunta que surge a partir de estas cifras. ¿Quiénes son responsables de esta grave problemática? ¿Los padres que no se comunican correctamente con sus hijos, las instituciones educativas que no imparten los principios básicos en educación sexual o los mismos adolescentes, que se aventuran a tener prácticas sexuales sin la protección ni la conciencia de los riesgos que el ejercicio de la sexualidad implica? 

Lo cierto es que el embarazo adolescente perjudica no solo a la madre, sino a sus hijos, a sus familias y a la sociedad entera “El embarazo en la adolescencia es una circunstancia que quita la oportunidad de desarrollo, de crecimiento, de completar la educación, de tener mejores oportunidades para el trabajo y mejores condiciones de vida, tanto de la madre como de sus hijos”.

Los riesgos



Al no tener su cuerpo totalmente desarrollado, una adolescente puede presentar riesgos en la gestación y parto del bebé que espera como:
  • Tiene más probabilidad de presentar la rotura del útero, que puede conducir a la muerte tanto a las madres como al recién nacido.
  • El trabajo prolongado de parto puede causar una fístula obstétrica.
  • Otros riesgos del embarazo adolescente son: anemia, placenta previa, parto prematuro, depresión y otros desórdenes psicológicos. Además, los bebés de madres adolescentes tienen más riesgo de presentar problemas en su desarrollo y crecimiento.

Comunicación, clave para prevenir embarazo adolescente

Muchos adolescentes empiezan a tener relaciones sexuales desde temprana edad sin tener la información adecuada para prevenir embarazos y enfermedades de transmisión sexual. Por eso, se hace necesario que desde casa se haga un trabajo de educación con los y las adolescentes acerca del tema de la sexualidad y sus riesgos y consecuencias, como es el embarazo no deseado.

Una charla franca y directa con los hijos acerca del tema sexual evita que la información que reciban sea por fuentes poco informadas como páginas de Internet no especializadas o los amigos de su edad.

Para hablar del tema de sexualidad y embarazos tempranos en adolescentes se necesita:
  • Entender que los colegios no tienen toda la responsabilidad de enseñar sobre los asuntos de sexualidad al adolescente: son los padres los que, además de enseñar a sus hijos todo el tema biológico y anatómico de la sexualidad, tienen la obligación de impartir la educación y formación en valores alrededor de este tema.
  • Enseñarles que todo acto tiene sus consecuencias: una sexualidad desordenada conduce no sólo a embarazos no deseados sino a la transmisión de cientos de enfermedades de transmisión sexual, lo cual puede truncar los sueños y proyectos de los jóvenes.
  • Comprender que hablar de sexo con los hijos no es incitarlos a que inicien su sexualidad. Es bueno hablarles claramente sobre el tema desde que inician la pre-adolescencia, basados en una información concreta y estudiada.
  • Las charlas sobre sexualidad y embarazos no deseados también deben impartir un fuerte mensaje en el adolescente: tener su propio criterio a la hora de tomar decisiones. No porque el amigo, el primo o el vecino tengan relaciones sexuales ellos deben tenerlas también. Reforzar su autoestima ayudará a que tenga claro sus proyectos de vida y sus metas, fuera de la presión social que lo rodea.
  • Hablar de sexualidad con los hijos no significa amenazarlos o sermonearlos. Significa aclarar sus dudas con amor, paciencia y confianza. Impulsa el diálogo familiar y haz del sexo un tema de conversación sin misterios ni tabúes.

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